Ajustar la graduación de unas gafas girando una ruedecilla parece casi mágico. Pero ¿realmente sirven para cualquier problema de visión? La respuesta es no.
En internet proliferan anuncios de las llamadas gafas autograduables, que prometen adaptarse a cualquier persona y corregir sus problemas visuales sin necesidad de acudir a una óptica.
La realidad es bastante diferente.
Estas gafas incorporan lentes de potencia variable que permiten modificar manualmente el enfoque. Pueden resultar útiles en determinados casos, especialmente para personas con vista cansada o como solución provisional, pero tienen importantes limitaciones.
¿Qué debes saber antes de comprarlas?
- No corrigen adecuadamente el astigmatismo ni otros problemas visuales que requieren correcciones específicas.
- No sustituyen una graduación individualizada para cada ojo.
- El ajuste manual no garantiza que la graduación sea correcta.
- Pueden provocar fatiga visual, molestias o dolores de cabeza si no se adaptan adecuadamente.
- No todos los modelos permiten ajustar correctamente la distancia entre las pupilas.
Por tanto, que unas gafas permitan modificar su enfoque no significa que sirvan para todo el mundo ni que puedan sustituir a unas gafas graduadas por un profesional.
¿Puede ser publicidad engañosa?
Sí, cuando se presentan como una solución universal, se exageran sus prestaciones o se ocultan limitaciones importantes.
La Ley 3/1991, de Competencia Desleal, en sus artículos 5 y 7, contempla como prácticas engañosas tanto la información que induce a error como la omisión de datos esenciales para que el consumidor pueda decidir libremente.
¿Qué recomienda ACUSVAL?
Antes de comprar estas gafas por internet:
- Desconfía de las promesas de corrección para cualquier problema visual.
- Comprueba las características y limitaciones del producto.
- No sustituyas una revisión visual por el ajuste de una ruedecilla.
- Conserva el anuncio y las condiciones de compra por si necesitas reclamar.
Cuidado con las falsas promesas comerciales.
La salud visual no es un juego y el consumidor tiene derecho a saber exactamente qué está comprando.
ACUSVAL – Asociación de Consumidores y Usuarios de Valdemoro


